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viernes, 6 de febrero de 2026

Un huipil contra el olvido: memoria y territorio del Istmo suben a escena

2/06/2026 02:22:00 p. m. 0
Un huipil contra el olvido: memoria y territorio del Istmo suben a escena

Desde el Istmo de Tehuantepec hasta un escenario en la Ciudad de México, El huipil que oculta se despliega como un viaje íntimo por la memoria oaxaqueña, donde el territorio, la herencia femenina y las fracturas del llamado “progreso” se entrelazan con tecnología escénica contemporánea.


La obra, escrita e interpretada por la actriz zapoteca Claudia Santiago, no parte de la ficción pura. Nace de una historia real que arranca hace más de dos décadas, con la muerte de su abuela Cecilia en Ixtaltepec, Oaxaca, y que se reactiva tras el sismo de 2017, cuando la casa familiar colapsó. Entre los escombros apareció una maleta. Dentro, un huipil. Esa prenda —la misma que hoy habita la escena— es el hilo conductor de un relato sobre identidad, pérdida y resistencia.


En el escenario, Sabina, una joven que vive en la capital del país, recibe una llamada que la obliga a volver al pueblo de su abuela. El regreso no es nostálgico: el Istmo que encuentra está marcado por parques eólicos, obras públicas, discursos de desarrollo y por las cicatrices aún abiertas del terremoto de magnitud 8.2. El territorio, como el cuerpo, guarda memoria.


“El huipil no es sólo identidad, es conocimiento”, dice Santiago. En la obra, la prenda se convierte en archivo vivo: bordados que contienen matemáticas, astronomía y cosmovisión. Recuerdos de tardes bajo un árbol de mango, donde Cecilia enseñaba a su nieta a portar el huipil de cadenilla, resurgen como acto de resistencia frente al olvido.


La puesta en escena, dirigida por Nayeli Pollien Cruz junto con la propia autora, apuesta por el contraste. Videomapping, asistentes de voz y herramientas tecnológicas conviven —y chocan— con la memoria oral, el saber comunitario y las historias transmitidas por las mujeres del Istmo. La tecnología no es adorno: funciona como un espejo incómodo frente a los discursos contemporáneos que prometen progreso mientras erosionan vínculos, lengua y territorio.


La pieza se presenta hasta el 15 de febrero de 2026 en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, con funciones de jueves a domingo. Dura aproximadamente 75 minutos, está dirigida a público adulto y el boleto tiene un costo de 150 pesos.


Más que una obra, El huipil que oculta es un acto de memoria: un recordatorio de que Oaxaca no sólo se cuenta, se borda, se habita y se defiende.

jueves, 5 de febrero de 2026

Jóvenes Creadores 2026: un primer encuentro para poner ideas en común

2/05/2026 03:15:00 p. m. 0
Jóvenes Creadores 2026: un primer encuentro para poner ideas en común

La edición 2026 de Jóvenes Creadores arrancó con un encuentro virtual que reunió a 225 creadoras y creadores de todo el país, seleccionados para desarrollar proyectos artísticos en distintas disciplinas. Más que un acto protocolario, la sesión funcionó como un primer espacio de diálogo: ahí se presentaron ideas, se compartieron procesos y comenzaron a tejerse las redes que acompañarán el trabajo creativo a lo largo del año.


Durante el encuentro, las y los participantes —jóvenes de entre 18 y 34 años— conocieron a las 72 tutoras y tutores que los acompañarán en el desarrollo de sus proyectos. Cada intervención permitió asomarse a las búsquedas personales, las inquietudes estéticas y las preocupaciones sociales que atraviesan a esta generación de artistas.


Desde distintas perspectivas, se subrayó la manera en que las nuevas generaciones abordan temas contemporáneos con miradas frescas y lenguajes propios, así como el valor del intercambio entre generaciones. En ese cruce, las tutorías se plantean como un puente entre la experiencia y la exploración, entre lo aprendido y lo que está por descubrirse.


El encuentro también sirvió para marcar el ritmo del trabajo que seguirá en los próximos meses: se definieron directrices, mecanismos de comunicación y metas calendarizadas que guiarán los procesos creativos de cada proyecto. Más allá de lo individual, el énfasis estuvo puesto en la construcción de comunidad y en la escucha entre pares.


Las sesiones permitieron que cada beneficiaria y beneficiario presentara su proyecto, compartiera avances, dudas e intereses. Para las y los tutores, este primer acercamiento fue clave para conocer los distintos enfoques, portafolios y preguntas que atraviesan a los participantes, así como para abrir un diálogo horizontal desde el inicio.


En esta edición del programa fueron seleccionados 131 proyectos encabezados por mujeres y 94 por hombres, provenientes de todas las regiones del país. Las propuestas abarcan once disciplinas —desde arquitectura, artes visuales y música, hasta letras, medios audiovisuales y artes y tradiciones populares— que, a su vez, se dividen en 31 especialidades.


Los resultados de estos procesos creativos se darán a conocer hacia finales de año. Por ahora, el primer encuentro dejó claro que Jóvenes Creadores 2026 no es solo una convocatoria: es un espacio de acompañamiento, conversación y construcción colectiva donde las ideas empiezan a tomar forma.

Oaxaca suma dos nuevas rutas aéreas con Volaris a partir de junio

2/05/2026 09:01:00 a. m. 0
Oaxaca suma dos nuevas rutas aéreas con Volaris a partir de junio

La conectividad aérea de Oaxaca seguirá creciendo este año. A partir del 1 de junio, la aerolínea Volaris abrirá dos nuevas rutas que enlazarán al estado con Querétaro y Puebla, ampliando las opciones de viaje hacia la capital oaxaqueña y la Costa.


Las nuevas conexiones serán Querétaro–Oaxaca y Puebla–Huatulco, ambas con una duración aproximada de una hora de vuelo y con frecuencias los lunes, miércoles, viernes y sábado. Los boletos ya se encuentran disponibles a través del sitio web y la aplicación móvil de la aerolínea.


En el caso de la ruta Querétaro–Oaxaca, los vuelos saldrán a las 10:14 horas desde Querétaro y a las 12:03 horas desde la ciudad de Oaxaca. Por su parte, la conexión Puebla–Huatulco tendrá salidas a las 9:55 horas desde Puebla y a las 11:39 horas desde la Costa oaxaqueña.


Estas nuevas rutas se suman a la red que Volaris ha construido en Oaxaca desde 2008, año en que inició operaciones en la entidad. Desde entonces, la aerolínea ha transportado a más de 8.1 millones de pasajeros a través de 11 rutas que conectan la ciudad de Oaxaca con diversos destinos nacionales y con Los Ángeles, Estados Unidos.


En el caso de Huatulco, donde Volaris opera desde 2014, más de 2.1 millones de pasajeros han viajado mediante las rutas que enlazan este destino con Guadalajara y la Ciudad de México.


Con estas nuevas conexiones, Oaxaca refuerza su presencia en el mercado aéreo nacional y amplía las alternativas para quienes buscan llegar tanto a su capital cultural como a sus destinos de playa.

Maroma: la fiesta, la memoria y los fantasmas de la Mixteca suben a escena

2/05/2026 01:07:00 a. m. 0
Maroma: la fiesta, la memoria y los fantasmas de la Mixteca suben a escena

La maroma —esa mezcla de acrobacia, humor, música y rito que durante décadas animó fiestas y panteones en la Mixteca oaxaqueña— vuelve a respirar sobre el escenario. Maroma es el nombre del espectáculo creado por Idiotas Teatro y Pasatono Orquesta, una puesta que transforma una tradición en riesgo de desaparecer en una experiencia escénica donde el cuerpo, la música y la memoria dialogan con el presente.


El montaje, que se presentará el sábado 7 y domingo 8 de febrero, con dos funciones diarias a las 17 y 19 horas, llega al Pabellón Escénico del Jardín Escénico, a un costado del Auditorio Nacional, con entrada libre. Lo que propone no es una recreación literal, sino una reinterpretación contemporánea que evoca los antiguos panteones de pueblo y las fiestas donde la maroma cobraba vida.


En el centro de la obra está la figura de Manuel Montes, legendario payaso maromero cuya presencia marcó generaciones en la región mixteca. Improvisador de versos, cantor, acróbata y poeta popular, Montes encarnó al personaje principal de la maroma: el que sostiene el espectáculo con palabras repentinas, humor y destreza física. Su historia —incluida una caída del trapecio que transformó en acto cómico— se volvió leyenda y hoy inspira la dramaturgia del montaje.


Esa dramaturgia, escrita por Fernando Reyes Reyes, entrelaza lo real y lo fantástico a través de recursos como el teatro de sombras, el teatro físico y de objetos, la acrobacia de piso y las versadas populares. Para Cristian David, codirector de Idiotas Teatro, la obra se construye desde una imagen poderosa: la serpiente, símbolo de terror, seducción y muerte, que remite tanto a las cuerdas de la maroma tradicional como a la idea de renovación.


Durante 70 minutos, actores, músicos y acróbatas conducen al público por un viaje entre la vida y la muerte, concebido a partir de una investigación profunda en comunidades mixtecas y en archivos de la tradición oral. La obra no solo cuenta una historia: convoca recuerdos, escenas fragmentadas, cuerpos que reaparecen como fantasmas festivos.


La música en vivo es el pulso del espectáculo. Pasatono Orquesta, con más de 27 años de trayectoria, acompaña la escena con un ensamble de diez músicos que combinan violines, jarana, clarinete, metales, contrabajo, batería y guitarra. El resultado es una atmósfera sonora que cruza repertorios tradicionales —chilena, danzón, marcha— con un lenguaje contemporáneo influido por el jazz y la música popular.


En escena, Diego Santana, Cristian David y Fernando Reyes Reyes interpretan a Bombardino, Saturnito y Cascarita, personajes que transitan entre el clown, la pantomima y la acrobacia, siempre en diálogo con la música. El universo visual se completa con las máscaras y el vestuario intervenidos por el pintor oaxaqueño Sergio Hernández, la iluminación de Edgar Mora, el diseño gráfico de Alejandro Magallanes y el vestuario de Azucena Galicia.


Más que un espectáculo, Maroma es un homenaje. A una tradición que marcaba el calendario festivo desde antes de Navidad hasta la Cuaresma. A una forma de entender la fiesta, el duelo y lo sagrado. Y a sus protagonistas, cuyos cuerpos y voces siguen presentes en la memoria colectiva.


“Lo que están por presenciar es un recuerdo”, advierte la obra. Un recuerdo que se mueve, canta, cae y vuelve a levantarse. Como la maroma misma.